

Durante décadas, los refrescos tradicionales fueron parte esencial de la vida diaria: en la comida familiar, en las fiestas, en la tiendita de la esquina. Pero algo cambió. Hoy, especialmente entre millennials y Gen Z, el consumo de refrescos tradicionales está cayendo de forma clara y sostenida.
Lejos de ser una moda pasajera, este cambio responde a una transformación profunda en la forma en que las nuevas generaciones piensan sobre salud, ingredientes, marcas y propósito.
Las nuevas generaciones crecieron con acceso inmediato a información. Hoy saben exactamente cuánta azúcar contiene un refresco tradicional y cómo impacta al cuerpo a largo plazo.
El resultado es evidente: buscan bebidas bajas en calorías, sin picos de azúcar, que no comprometan su bienestar diario. No se trata de dejar el sabor, sino de no tener que elegir entre disfrutar y cuidarse.
En mercados como México, los sellos frontales marcaron un antes y un después. Para muchos jóvenes, una bebida llena de advertencias ya no es atractiva, por más conocida que sea la marca.
Las nuevas generaciones prefieren bebidas sin sellos, con listas de ingredientes cortas, claras y comprensibles. Transparencia ya no es un plus: es un requisito.
No todo lo “sin azúcar” es igual. Hoy los consumidores investigan, comparan y cuestionan.
Ingredientes como la alulosa están ganando terreno porque ofrecen dulzor real con un impacto metabólico mínimo. Esto permite crear bebidas que saben bien, se sienten bien y se alinean con un estilo de vida más consciente.
Las grandes marcas construyeron su imperio sobre la tradición. Pero para las nuevas generaciones, la tradición vacía no conecta.
Prefieren marcas con historia real, ingredientes auténticos y un propósito claro. Bebidas que no intentan parecer modernas, sino que realmente lo son.
El paladar también evolucionó. Hoy se buscan perfiles más complejos, menos empalagosos y más naturales.
Ingredientes como la jamaica (hibiscus) regresan con fuerza: intensos, refrescantes, naturalmente ácidos y profundamente ligados a la cultura, pero reinterpretados de forma moderna.
Las nuevas generaciones no están dejando los refrescos porque no les gusten las bebidas con gas. Están dejando atrás fórmulas obsoletas.El futuro pertenece a bebidas que:
- Son bajas en calorías
- No tienen sellos
- Usan ingredientes inteligentes
- Respetan el sabor
- Y entienden a su consumidor
En ZOBO creemos que evolucionar no es olvidar de dónde venimos, sino hacerlo mejor.Porque refrescarse también puede ser consciente.
Las nuevas generaciones no están abandonando el refresco por capricho: están eligiendo mejor. Buscan bebidas que se alineen con su vida diaria: menos azúcar, ingredientes más inteligentes, etiquetas claras y un sabor que no se sienta “castigo”. El cambio ya está pasando, y las marcas que entiendan esto van a liderar lo que sigue.
En ZOBO creemos que refrescarse puede ser delicioso y consciente al mismo tiempo: burbujeante, con carácter, inspirado en la jamaica y pensado para hoy.
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